El deshielo de Groenlandia es una de las consecuencias que más nos preocupan del #cambioclimático por sus implicaciones en el nivel del mar. Pero, ¿cómo os quedáis si os digo que esto puede afectar incluso a la rotación de la Tierra? Vais a alucinar, ¡os cuento!

Como siempre, antes de arrancar al 100% os dejo el artículo en el que está basado este hilo: “What drives 20th century polar motion?” de Adhikari, S. et al 2018, un equipo de la NASA

Ahora sí, ¡vamos a ello! La rotación de la Tierra es algo bastante complejo. Todos sabemos que nuestro planeta gira alrededor de un eje inclinado (rotación). Además, el eje sigue otro movimiento de “peonza” (precesión) y, a su vez, pequeños movimientos en esa trayectoria (nutación).

Por si eso fuera poco, ni el giro de la Tierra es constante exactamente, ni ese eje está siempre en el mismo sitio. Resulta que esto depende, entre otras cosas, de cómo esté distribuida la masa del planeta, ¡y es que la Tierra ni es uniforme, ni homogénea, ni mantiene esa forma siempre! Vamos a ver lo de la forma de la Tierra con la gravedad, con los puntos donde esa atracción es la misma. Aunque puede aproximarse fielmente a una esfera/elipsoide, si hilamos fino, fino, la Tierra tiene forma de “patata” (técnicamente geoide y aquí os lo muestro EXAGERADÍSIMO).

Hay zonas donde hay más masa, zonas donde hay menos… y, por si no fuera suficiente, el movimiento de las placas tectónicas redistribuye esas masas a lo largo de muuuchos años (formación de montañas, de suelo oceánico…). Así que ese motivo podría alterar la rotación.

¡Pero ese no es el único factor que entra en juego! A lo largo del siglo XX el eje de la Tierra se había desplazado unos 10 metros y se creía que el principal responsable era el ajuste isostático. Si sabéis qué es eso de la isostasia, pasad del siguiente párrafo, si no, ¡explicación!

La isostasia es un equilibrio que hay en la capa superior de la Tierra: hay partes más “gruesas” de la corteza y parte del manto que se hunden para estar en equilibrio en el medio fluido que hay debajo. De esta forma, por ejemplo, las montañas tienen “raíces” pero los océanos no.

Ese equilibrio isostático hace que el suelo con hielo encima se hunda y, cuando el hielo desaparece, el suelo vuelve a subir poco a poco. Resulta que en la última glaciación había muchísimo hielo en algunas zonas del planeta y, como ese hielo ya no está, el suelo en algunas partes está “subiendo”, redistribuyendo la masa.

Como os he dicho antes, se consideraba que ese “reajuste” era responsable del movimiento del eje de la Tierra en el siglo XX, pero el estudio que he referenciado al principio llegó a la conclusión de que había tres factores cruciales, uno de ellos relacionado con el cambio climático. En concreto, era el deshielo ¡y, sobre todo, el de Groenlandia! En este caso, no era por el “reajuste” en el suelo (que hará bajar el nivel del mar ahí, por cierto), sino porque el agua que había en esa región se está incorporando al océano y distribuyéndose a otras zonas del planeta.

Fijaos en que si esa agua se quedase en el entorno de Groenlandia, no habría cambio en la distribución de la masa y no afectaría a la rotación. Pero, al irse a otras zonas sí y ocurre como cuando un patinador de hielo está dando vueltas y abre/encoge los brazos.

¿Qué podemos esperar?

A medida que el deshielo de Groenlandia continúe, el agua seguirá vertiéndose al océano, redistribuyéndose y afectando a la rotación de la Tierra. Pero, ¡calma! Que por suerte (o no) este hecho no hará que nuestros días tengan 30 horas o que el planeta gire al revés. Si se derritiese completamente el hielo que hay sobre Groenlandia, el eje estaría algo desplazado y los días serían ~2 milisegundos más largos. No lo notaremos con nuestros ojos ¡pero sí puede tener implicaciones por ejemplo en los satélites! Es un factor que hay que tener en cuenta y ajustar.

Para ir terminando, os comento que este estudio obtuvo que el tercer factor importante eran los movimientos convectivos del manto que mueven las placas tectónicas (lo que hemos visto al principio del hilo) y que ello era responsable del 30% de la deriva del eje. Por último, os dejo en este link una herramienta que hicieron con los resultados de este estudio, por si os apetece jugar para ver la contribución de cada factor en esta alteración del eje de rotación (yo me he tirado un buen rato).

¡Y termino! Como veis, vivimos en un planeta complejísimo en el que todo termina estando relacionado y teniendo implicaciones muy interesantes. Cambios en el clima pueden afectar incluso a la rotación de la Tierra, aunque no vayamos a parar el mundo ¡Gracias por leer y compartir!


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