Esta semana hemos conocido la siguiente noticia: “los veranos podrán durar casi seis meses en el año 2100 por el cambio climático”. Un titular, cuanto menos, impactante y que tenía muchísimas ganas de comentar (ojo, que porque tal vez os sorprenda…) ¡Os cuento!

Antes de arrancar al 100%, como siempre, os dejo el artículo en el que está basado este texto. “Changing Lengths of the Four Seasons by Global Warming” de Wang et al, 2021, Geophysical Research Letters. Ahora sí, ¡vamos a ello!

¿Qué es el verano?

Empezamos repasando el titular: “los veranos podrán durar…” ¡Un momento! ¿Qué es el verano? No me digáis que es “cuando voy en manga corta” porque esa medida muy científica, muy científica no es… así que veamos formas de identificarlo. Veamos, podemos hablar de verano astronómico (el que empieza con el solsticio de verano y termina con el equinoccio de otoño), el climatológico (que abarca junio, julio y agosto)… awww, vaya… pero no nos vale porque esas definiciones son “fijas”. Hay que buscar algo relacionado con las temperaturas.

Aquí puede venir un poco de lío porque ¿qué consideramos una temperatura veraniega? En realidad, podemos tomar diferentes criterios. En este estudio, lo que hicieron fue tomar el periodo en el que las temperaturas superaban el percentil 75 (si sabes lo que es eso del percentil, pasa del siguiente párrafo, si no, ¡explicación!)

Explicación breve: El percentil es una medida que indica el porcentaje de datos iguales o inferiores a un número. Tomamos una serie de datos, ordenamos de menor a mayor y hacemos 100 grupos. El percentil 75 tendría 75 grupos por detrás. Para este caso, el 75% de las temperaturas en esa serie serían más frías que ese grupo, es decir, el verano abarcaría el 25% de temperaturas más altas.

Además, con este criterio también definieron el invierno como el percentil 25, y la primavera y otoño como los periodos entre medias. Guay, ya tenemos una forma de identificar las estaciones. Vamos con la siguiente parte del titular “podrán durar 6 meses en el año 2100”.

¿Podemos estar seguros del clima en 2100?

¿Cómo podemos estar seguros de cómo será el clima en 2100? En realidad ¡no lo sabemos! Por eso se hacen diferentes escenarios en función de si seguimos emitiendo muchos gases de efecto invernadero, de si paramos antes de esa fecha… En este estudio tomaron un escenario intermedio (RCP4.5) y el más pesimista de todos (RCP8.5).

Voy a empezar con ese último escenario: una situación que podríamos casi definir como catastrófica en la que las emisiones de gases de efecto invernadero no paran en todo este siglo y alcanzan niveles muy altos. Precisamente, en este escenario tan pesimista es donde se observa que el aumento de temperaturas en el hemisferio norte trae que en 2100 el límite “veraniego” se supere a principios de mayo y se termine a mediados de octubre.

¿El resto de estaciones? Según estos resultados y este criterio, el otoño llegaría hasta mediados de diciembre, el invierno apenas duraría un mes y a mediados de enero comenzaría la primavera.

Bueno, vale, sí… este es el escenario más pesimista… ¡que puede que no lleguemos a esos límites! Pero es que en el escenario intermedio observaban que las tendencias para finales de siglo eran similares a las que estamos viendo ya. Sí, es que esto está ocurriendo en el presente.

El cambio en las estaciones lo estamos viendo ya

Este mismo estudio analizó los cambios en la duración de las “estaciones” del hemisferio norte entre 1952 y 2011 y observó que el verano se había alargado unos 20 días, mientras que el resto de estaciones se habían acortado (sobre todo primavera y otoño).

De hecho, es algo que estamos viendo incluso en España: los veranos ahora son 5 semanas más largos que en la década de los 80. Resultados que, aunque puedan salir tomando criterios diferentes para definir “verano”, confirman lo esperable con el cambio climático: éste cambia la distribución normal de las temperaturas, haciendo más probable tener periodos cálidos y más récords de calor, mientras que los eventos fríos se hacen menos probables (¡pero no desaparecen!)

(Adaptación IPCC – AR3)

Las implicaciones van más allá de pasar más o menos calor.

La cuestión es que estos cambios en las temperaturas y en las “estaciones” tienen impactos más allá de que estemos en manga corta más tiempo o de unos aparentes beneficios turísticos (que pueden no ser tales…): pensad en las migraciones, floraciones, agricultura, la salud, los riesgos de que algunos ciclos puedan desacoplarse… Otro día hablaré de ello, ¡que me está quedando largo el artículo!

¡Y acabo! A pesar de que el peor de los escenarios puede dar mucho miedo (y vende…) no hace falta irnos a extremos ni al futuro para ver las consecuencias del cambio climático. Urge actuar para no empeorar aún más la situación y que el peor de los pronósticos no se haga realidad ¡Gracias por leer!


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