En 2009 se descubrió en una oreja humana un hongo (Candida auris) que era resistente a medicamentos antifúngicos. Un hongo que puede causar infecciones graves y cuyo potencial infeccioso en humanos se especuló que podía estar relacionado con el cambio climático. Ya, asusta… ¡os cuento!

Antes de arrancar al 100%, como siempre, os dejo por aquí el artículo en el que he basado este post. “On the Emergence of Candida auris: Climate Change, Azoles, Swamps and Birds” de Casadevall, A. et al publicado en julio de 2019 

Ahora sí, os cuento: Entre todos los hongos que hay en el medio ambiente, sólo un pequeño porcentaje puede llegar a afectar a los humanos. Resulta que los mamíferos somos bastante resistentes a enfermar por hongos, al contrario que otros seres vivos.

Esta resistencia seguramente venga del desarrollo de nuestro sistema inmunitario y de las altas temperaturas de nuestro cuerpo, lo que genera una barrera térmica. La mayor parte de los hongos crecen bien a temperatura ambiente pero sólo un pequeño porcentaje lo hace a más de 36ºC. Es decir, es rarísimo que si un hongo vive a 25ºC empiece a crecer en un entorno a 36ºC (aunque alguno se pueda escapar). La cuestión es que, si aumenta esa temperatura ambiente y se van adaptando, será más probable que algunos hongos puedan llegar a pegar ese salto. Vamos, ya no tienen que superar 10ºC, sino 7ºC (por ejemplo) y es algo que sí se podrían permitir algunos.

¿Qué puede subir la temperatura ambiental?

Seguramente lo primero en lo que hemos pensado haya sido el calentamiento global… efectivamente. De hecho, la temperatura media mundial ya ha subido más de 1ºC respecto a la era preindustrial y, además, lo hace de forma desigual. Es decir, algunos lugares han incrementado su temperatura media 2ºC…3ºC…

Pero volvamos con la Candida auris, un hongo que apareció hace unos años en varios sitios del planeta y que puede afectar a personas con el sistema inmune debilitado, se propaga principalmente en centros sanitarios y puede causar infecciones graves.

¿Cómo podía ser el cambio climático responsable de que afectase a los humanos?

Primero examinaron la familia de este hongo, sus “parientes cercanos”, y vieron que la mayoría de ellos no toleraban temperaturas como la nuestra. Claro, esto no es indicativo de que ese rasgo sea nuevo y haya salido de repente… Pero lo que sí daba pie a pensarlo era el hecho de que la primera constancia de este hongo en los humanos había sido en una oreja (que está relativamente fría) y que típicamente se detecta en zonas de piel fría.

Por tanto, la propuesta de este artículo es que el hongo vivía en el medio ambiente, que al subir la temperatura ambiental pudo llegar a saltar hasta otros seres, llegar hasta nuestras zonas frías y que, desde ahí se ha adaptado hasta ser capaz de causar problemas

Esquema Casadevall, A. et al, 2019

Este tipo de mecanismos en los que las enfermedades infecciosas “saltan de unos seres a otros” existen y pueden volverse más comunes con el cambio climático y con la crisis ambiental (os aconsejo leer y escuchar a Fernando Valladares sobre este tema).

Respecto a los hongos, hay experimentos que han demostrado que algunos pueden adaptarse relativamente rápido a crecer con mayores temperaturas. De hecho, ya se ha observado que los hongos en las ciudades se están volviendo más tolerantes a estas temperaturas que los que viven en el campo. (En las ciudades se genera un efecto llamado “isla de calor” que provoca que las temperaturas en las urbes sean mayores que en el entorno)

El cambio climático casi nunca es el único responsablepero pone un marco importante

En cualquier caso, no todo es cambio climático y aún no está claro qué procesos son los que han llevado a este hongo a estar donde está, pero nos sirve para poner un toque de atención respecto a lo que puede significar el calentamiento global y romper la armonía de los ecosistemas.

Que las temperaturas suban no sólo significa que pasemos más calor o que se derrita el hielo… puede significar que algunos seres potencialmente peligrosos para nosotros empiecen a estar a gusto en sitios donde antes no lo hacían. Hemos visto aquí el caso de la adaptación de los hongos pero podemos poner otros ejemplos, como los mosquitos que transmiten enfermedades como el zika o el dengue.

¡Y ya termino! Insisto, no todo es cambio climático… pero éste acompaña al resto de factores y puede poner un contexto favorable para que algunas enfermedades se extiendan. Hablar de cambio climático y de crisis ambiental es hablar de salud.

Por último, quiero agradecer enormemente a Blanca Jalvo (investigadora en la Universidad de Estocolmo) y María de la Hoz (estudiante de Farmacia en la Universidad Complutense de Madrid) que me hayan ayudado en la redacción de este post. ¡Gracias!


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