La corriente atlántica es una de las piezas clave para nuestro clima y una sufridora del cambio climático: se está frenando y un estudio recién publicado confirma que su estado actual es el más débil del último milenio. ¿Qué? ¿Que qué significa esto? Pues la verdad es que tiene mucha más chicha de la que podéis pensar… Os cuento:

Antes de arrancar, como siempre, os dejo el artículo original publicado en Nature “Current Atlantic Meridional Overturning Circulation weakest in last millennium” de L. Caesar, G. D. McCarthy, D. J. R. Thornalley, N. Cahill y S. Rahmstorf (gratuito aquí). Ahora sí, ¡vamos a ello!

La corriente atlántica

La corriente atlántica (también conocida como AMOC por “Atlantic Meridional Overturning Circulation”) es una corriente que, grosso modo y sin entrar en demasiado detalle, de forma superficial viaja desde el sur hasta el norte del Atlántico, donde se hunde a las profundidades y regresa al sur. La cuestión es que esta estructura tiene como consecuencia lo siguiente: transporta calor hacia el norte, siendo fundamental para entender el clima en Europa. De hecho, algunos estudios ligan etapas frías en esta zona del planeta con una AMOC más debilitada.

(Rahmstorf, 2002)

¿Qué puede frenar a la AMOC?

¿Qué puede frenar la AMOC? Pues, por ejemplo, tener mucho hielo en el hemisferio norte que no permita que el agua llegue hasta ciertos sitios y pueda bajar a las profundidades, o darle un aporte de agua dulce que «la pare» por cuestiones de densidad. Un aporte de agua dulce que puede ser el hielo de Groenlandia derritiéndose. Claro, esto haría que la AMOC llevase menos calor hacia esa zona y dejaría una huella fría en el Atlántico Norte que…¡¡¡¡OH WAIT!!!!

Vaya…pues resulta que eso está pasando ya. El cambio climático está provocando que la AMOC se frene, pero ¿mucho comparado con otras veces? Para contestar esto tenemos que medir primero la AMOC, algo que no es tarea sencilla.

Midiendo la AMOC

Ahora, rodeados de tecnología, nos puede parecer “fácil” medir la AMOC, pero lo cierto es que las medidas directas de ella empezaron en 2004… ¡ESO ES AYER! ¿Cómo se puede saber entonces cómo estaba hace años? A través de modelos o lo que conocemos como proxies.

Los proxies son indicadores indirectos que nos dan pistas sobre el clima pasado. Pueden ser anillos de árboles, sedimentos, testigos de hielo… ¡y hasta pueden utilizarse registros en iglesias! (Es que si no llovía o llovía mucho, la gente hacía plegarias, procesiones… y escrito ha quedado). A lo que vamos, lo que ha hecho este estudio ha sido compilar distintas reconstrucciones de la AMOC por proxies: isótopos en corales, en algunos seres, sedimentos, anillos de árboles… (algunas van hasta hace 1600 años, casi nada) y el resultado es potentísimo porque ¡coinciden!

Claro, que una sola reconstrucción diga que la AMOC empezó a debilitarse en el siglo XX y que en las últimas décadas está en su estado más debilitado, puede ser casualidad. Pero que 9 de las 11 series empleadas muestren esto de forma estadísticamente significativa, no lo es.

Y más cosas que hacen potente este resultado: confirman las proyecciones de #cambioclimático sobre la AMOC, al igual que se predecía un descenso de temperaturas en el Atlántico Norte, como hemos visto hace unos tuits.

¿Y para el futuro?

Las últimas proyecciones no son demasiado esperanzadoras… la AMOC seguirá debilitándose más o menos en función de las emisiones: en el mejor de los casos (que paremos YA de emitir), alrededor de un 34% para finales de este siglo y, en el peor, un 45%. 

Como comentario final (que me está quedando muy largo), se sabe que esta corriente puede colapsar, pero no se sabe exactamente bajo qué límite ni las consecuencias exactas de esto porque los modelos son muy diferencias entre sí y tienden a mostrarla estable. Aun así, ¿qué podría pasar? Una corriente más debilitada puede ayudar a la subida del nivel del mar en la costa este de EEUU y tener impactos en el clima europeo (¿Borrascas más potentes, olas de calor más intensas? Todavía se está investigando). Para vuestra tranquilidad, no será como lo pintan en alguna conocida peli de ciencia ficción.

¡Y termino! En realidad, este estudio simplemente vuelve a confirmar algo que ya sabíamos: la corriente atlántica se está frenando como consecuencia del cambio climático y continuará haciéndolo, trayendo consecuencias en el clima que aún se están investigando ¡Gracias por leer y compartir!


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